Chapter 8 - La noche de los candiles encendidos

La respuesta de los patronatos a la visita de Constanza no tardó en llegar. Dos semanas después, una cuadrilla de peones contratados en la villa vecina apareció en la linde superior de la propiedad, armada con picos, palas y sacos de cal. Venían con la orden de cegar la toma de agua del molino mediante una represa de mampostería provisional.
No sabían lo que les esperaba.
Cuando el capataz de la cuadrilla alzó el primer pico para clavarlo en la margen del canal, no escuchó gritos de mujer ni súplicas de maestro. Escuchó el sonido sordo de cincuenta pares de botas marchando sobre el barro del camino.
Francisco no estaba solo. Detrás de él venían los hombres del pueblo: el herrero Ramírez, cargando su martillo de forja sobre el hombro; el panadero, con sus tres oficiales; los agricultores de la ribera baja a los que Constanza había regalado leche y medicina durante los años de la epidemia; y hasta los viejos veteranos de las guerras coloniales que vivían en las chozas de la sierra.
Al frente de todos no iba un hombre con armas. Iba tía Rosario, apoyada en su bastón de majuelo, cargando un caldero de agua hirviendo con pimienta y ceniza que echaba humo en el aire frío de la tarde.
—El primer pico que toque esa piedra —dijo el herrero Ramírez, dando un paso al frente con su enorme envergadura— se lo traga el que lo lleva puesto.
El capataz de la cuadrilla, un hombre curtido en reyertas de matorral, miró a la muchedumbre. No eran cuatro campesinos asustados; era el valle entero alineado detrás de la casa que el pueblo había aprendido a respetar.
—Tenemos una orden judicial firmada por Don Rodrigo Altamirano —gritó el capataz, aunque su voz carecía de convicción.
—Y nosotros tenemos cuarenta años de memoria, muchacho —respondió tía Rosario, dando un golpe seco con el bastón sobre las losas de la toma—. Esa agua ha regado las berzas de esta comarca desde que tu madre llevaba pañales. Si quieres cegar el río, empieza por ahogarme a mí.
Desde la colina, Sebastián observaba la escena junto a Don Aurelio de la Torre, a quien el maestro había logrado traer desde la capital mediante un recurso de urgencia por "Riesgo de Alteración del Orden Público".
El juez instructor miró la multitud, miró el hacha de Francisco, miró los candiles que las mujeres del pueblo empezaban a encender a lo largo del canal para iluminar la protesta, y finalmente miró los papeles que llevaba en la mano.
—Diga a sus peones que recojan las herramientas, capataz —ordenó Don Aurelio, descendiendo de su caballo—. Esta toma de agua queda bajo custodia cautelar de la Audiencia hasta que se resuelva la titularidad histórica de la obra del abuelo de doña Constanza. El primer hombre que mueva una piedra sin mi firma irá directamente a los calabozos de la capital por desacato.
El capataz escupió al suelo, dio una orden seca y la cuadrilla comenzó a recoger los sacos de cal.
Aquella noche, la Casa del Molino no durmió. Pero no fue por miedo. Las mujeres del pueblo trajeron empanadas de carne, hogazas de pan caliente y cántaros de vino joven. Los niños jugaban en el patio bajo la luz de los candiles encendidos. Juan dibujaba en directo los rostros de los vecinos en los folios que Sebastián le facilitaba, y Ana María cantaba coplas antiguas acompañada por la guitarra de un viejo ciego de la sierra.
Constanza, sentada en la grada del porche con Gabriel en los brazos, sintió por primera vez en su vida que la soledad no era una condena inevitable, sino un paisaje desértico que ella había logrado transformar en un bosque frondoso a fuerza de abrir puertas.
Sebastián se sentó a su lado, pasándole un manto de lana sobre los hombros.
May you like
—El mes que viene es la vista definitiva en la capital, Constanza —le recordó con ternura—. Será duro. Sacarán todo el barro que encuentren.
—Que saquen lo que quieran, Sebastián —respondió ella, apoyando la cabeza en su hombro mientras miraba a Francisco bailar con Rosa bajo las estrellas—. Ya no hay nada en mi pasado que pueda herirme. Toda mi vida está aquí, al otro lado de esta puerta.