ascend

Chapter 12 - La sentencia de la luz propia

Las tres horas de espera en el corredor de la Audiencia fueron las más largas en la vida de Sebastián. El maestro caminaba de un lado a otro sobre las baldosas de mármol gastado, consultando su reloj de bolsillo cada tres minutos. Ana María permanecía sentada junto a Constanza, bordando con hilo blanco el borde de un pañuelo para el bebé, mientras Gabriel dormía apaciblemente sobre el regazo de su madre.

A las cinco en punto, las grandes puertas de roble de la sala principal se abrieron de nuevo.

El público había aumentado; la noticia de la intervención de la "mujer del molino" se había extendido por los pasillos del palacio de justicia, atrayendo a estudiantes de derecho, periodistas de los diarios locales y curiosos de la ciudad.

El magistrado decano desplegó un pliego de pergamino con el sello real en el centro.

—En el expediente de tutela de los menores residentes en la Casa del Molino, término municipal de la Villa del Valle, y en la causa de verificación de la filiación del menor Gabriel Valdés —leyó el juez con voz pausada, pero clara—, este Tribunal acuerda:

Primero: Desestimar íntegramente la demanda interpuesta por los representantes de la extinta Asociación de Beneficencia de la Capital, por falta de legitimación activa y falta de pruebas que desmientan las certificaciones médicas oficiales presentadas por la defensa.

Un murmullo de júbilo contenido se levantó en la parte posterior de la sala. El magistrado tocó la campanilla para imponer silencio y continuó:

Segundo: Reconocer a Doña Constanza Valdés la patria potestad plena y definitiva sobre su hijo biológico Gabriel, debiendo figurar este en el Registro Civil con todos los derechos inherentes a su filiación materna.

Tercero: Mantener a la mencionada Doña Constanza Valdés y a Don Sebastián Morales en la tutela legal de los menores Francisco, Ana María, Juan, Rosa y Mateo, constituyéndose la Casa del Molino como institución de acogida familiar homologada por la Diputación Provincial, con derecho a percibir las asignaciones del Fondo de Huérfanos, a las cuales la tutora renuncia expresamente en este acto por manifestación de su representación.

El abogado de la acusación se puso de pie, lívido.

—¡Señoría! ¡Esto sienta un precedente nefasto para los patronatos oficiales!

El magistrado decano lo miró con severidad fría.

—Lo que sienta un precedente nefasto, letrado, es que este tribunal pierda el tiempo persiguiendo a las pocas personas que hacen gratis y con amor lo que sus patronatos no consiguen hacer con todo el presupuesto de la provincia. Se levanta la sesión.

El golpe del mazo resonó en la sala como un trueno de victoria.

Ana María rompió a llorar, abrazando a su madre con todas sus fuerzas. Sebastián se inclinó hacia Constanza y le besó la frente, un beso largo, profundo, cargado de diez años de paciencia y fe inquebrantable.

May you like

Constanza miró hacia el gran ventanal de la sala. La luz de la tarde, que antes parecía cenicienta y gris, atravesaba ahora los cristales ojivales proyectando destellos dorados sobre el suelo de mármol.

—Nos vamos a casa, Sebastián —dijo ella, apretando a Gabriel contra su pecho—. Los niños nos están esperando para la siembra del maíz.

Related Stories

Other posts