Capítulo 5: El refugio en el puerto

Mariana logró subir al último camión que bajaba de Punta Diamante hacia el centro de la ciudad. Sin dinero y con la ropa mojada, buscó refugio en el único lugar seguro que le quedaba: el pequeño departamento de su tía Rosa.
Rosa, la hermana de su difunto padre, la recibió asustada al verla temblar.
—Mariana, ¿qué pasó? Saliste en las noticias. Dicen que rotaste a Don Ernesto y que robaste documentación confidencial.
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—No robé nada, tía —dijo Mariana sacando los papeles mojados—. Es la verdad. Roberto mató a mi papá y dejó morir a mi mamá.
Rosa se llevó las manos a la boca y comenzó a llorar. Fue entonces cuando le contó a Mariana el secreto que se había guardado por veintinueve años: Lucía nunca dejó de luchar, pero la familia Salvatierra usó todo su poder para aplastarlos.