Chapter 4 - EL DOCUMENTO QUE NO DEBÍA EXISTIR

Khloe no durmió aquella noche.
Cada vez que cerraba los ojos, veía a Isabella acercándose.
El vestido rojo.
La expresión fría.
El sonido de los cristales rompiéndose.
Y después...
La mano de Marcus extendiéndose hacia Isabella.
No hacia ella.
Hacia Isabella.
Aunque solo hubiera sido por un segundo.
La mañana siguiente, Adrian regresó con nuevos documentos.
—Este acuerdo fue preparado hace seis semanas.
Marcus lo leyó.
—Yo nunca lo firmé.
—Lo sé.
—Entonces, ¿cómo existe?
Adrian colocó otra hoja sobre la mesa.
—Porque alguien intentó falsificar tu firma.
Marcus se quedó inmóvil.
Khloe sintió un escalofrío.
—¿Para qué?
Adrian respondió:
—Para hacer parecer que Marcus ya había aceptado las condiciones.
Marcus apretó los puños.
—¿Quién tendría acceso a mis documentos personales?
Adrian lo miró.
—Tu oficina.
Marcus comprendió.
Richard.
Pero había algo más.
El documento no solo transfería el control de los bienes de Khloe.
También incluía una cláusula sobre el bebé.
Si Khloe moría durante el embarazo, el control legal de determinados fondos pasaría a un fideicomiso administrado por tres personas.
Marcus.
Richard.
Y...
Isabella Rossi.
Khloe se quedó completamente inmóvil.
—¿Isabella?
Marcus dio un paso atrás.
—Eso no puede ser real.
Adrian colocó otra página.
—Es real.
Khloe sintió náuseas.
—¿Por qué tendría ella control sobre mi hijo?
Nadie respondió.
Entonces Marcus recordó algo.
—Hace dos meses, Isabella me pidió que firmara unos documentos.
Khloe lo miró.
—¿Qué documentos?
—Dijo que eran para una inversión.
—¿Firmaste?
Marcus bajó la mirada.
—No estoy seguro.
Khloe cerró los ojos.
La respuesta le dolió.
No porque Marcus hubiera cometido un delito.
Sino porque había confiado demasiado.
—¿No estás seguro?
—Mi asistente manejó los documentos.
Adrian golpeó suavemente la mesa.
—Necesitamos revisar cada firma.
En ese momento, el teléfono de Marcus vibró.
Era Richard.
Marcus contestó.
—¿Sí?
La voz del director financiero sonaba tranquila.
—Necesito hablar contigo.
—Ahora no.
—Es importante.
—Entonces habla.
Richard guardó silencio.
—No por teléfono.
Marcus miró a Khloe.
—¿Dónde?
—En la oficina.
La llamada terminó.
Adrian negó con la cabeza.
—No vayas solo.
Marcus respondió:
—No voy a ir solo.
Khloe levantó la mirada.
—Yo voy contigo.
Marcus frunció el ceño.
—No.
—Es mi dinero.
—Estás embarazada.
—Y sigo siendo la persona que están intentando destruir.
Adrian la observó.
—Tiene razón.
Marcus no respondió.
Una hora después, los tres llegaron a la sede principal de Thorne Enterprises.
Richard los esperaba.
Pero no estaba solo.
Isabella estaba allí.
Vestida de blanco.
Como si no hubiera atacado a una mujer embarazada la noche anterior.
Khloe la miró.
Isabella sonrió.
—Tenemos mucho de qué hablar.
Khloe respondió:
—No.
—¿No?
Khloe dio un paso adelante.
—Tú tienes mucho que explicar.
Richard cerró la puerta.
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Y en ese momento, Khloe comprendió que habían cometido un error.
Habían permitido que ella entrara.