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Chapter 2 - LAS CÁMARAS NO MIENTEN

Adrian Cole llegó a la suite menos de tres minutos después.

Era un hombre de sesenta años, elegante, de cabello plateado y mirada severa.

No necesitaba levantar la voz para hacerse escuchar.

Cuando entró, Khloe seguía en el suelo.

Marcus estaba junto a ella.

Isabella permanecía cerca de la ventana, llorando.

—¿Qué ocurrió? —preguntó Adrian.

Khloe intentó responder.

—Ella...

Pero el dolor volvió a atravesarla.

Adrian se arrodilló inmediatamente.

—No hables.

Le tomó el pulso.

Después colocó una mano sobre el abdomen de Khloe.

—¿El bebé se mueve?

Khloe cerró los ojos.

Esperó.

Un segundo.

Dos.

Entonces sintió un pequeño movimiento.

Comenzó a llorar.

—Sí.

Adrian respiró aliviado.

—Vamos al área de evaluación.

Marcus la ayudó a levantarse.

Isabella se acercó.

—Marcus, yo...

Adrian la detuvo con una mirada.

—No la toques.

Isabella se quedó quieta.

—Solo quería ayudar.

—Entonces aléjate.

Marcus miró a su tío.

—Adrian.

—He visto las cámaras.

El silencio cayó sobre la habitación.

Isabella palideció.

Marcus frunció el ceño.

—¿Qué cámaras?

Adrian sacó su teléfono.

—Las del hospital.

Isabella comenzó a retroceder.

—No entiendo.

Adrian reprodujo el video.

La imagen mostraba a Isabella entrando en la suite.

Khloe permanecía de pie junto a la ventana.

La conversación comenzó.

Después llegó el primer empujón.

El segundo.

La caída.

El golpe.

La pantalla mostró todo.

Sin cortes.

Sin dudas.

Sin espacio para una interpretación diferente.

Marcus observó el video en silencio.

Isabella dejó de llorar.

—Eso no es lo que parece.

Adrian la miró.

—¿Qué parte?

—Ella me provocó.

Khloe, desde la camilla, soltó una risa incrédula.

—¿Te provoqué para que me golpearas?

—Yo no te golpeé.

Adrian pausó el video.

—Tus manos están sobre ella.

Isabella no respondió.

Marcus continuaba mirando la pantalla.

Khloe lo observó.

—Dime algo.

Él levantó la mirada.

—Khloe...

—¿Me creíste?

Marcus tardó demasiado en responder.

Ese silencio le dolió más que cualquier golpe.

—No sabía qué pensar.

Khloe apartó la mirada.

Adrian lo observó con decepción.

—Ese es el problema.

Marcus apretó la mandíbula.

—No la conoces como yo.

Adrian respondió:

—No necesito conocerla como tú.

Volvió a mirar el video.

—Solo necesito ver lo que ocurrió.

La seguridad del hospital llegó poco después.

El director del centro informó que las grabaciones habían sido aseguradas.

Pero antes de que pudieran marcharse, Adrian recibió un mensaje.

Un técnico había encontrado algo extraño.

La cámara de la suite había sido desconectada durante nueve minutos.

—¿Qué significa eso? —preguntó Marcus.

Adrian levantó la mirada.

—Que alguien intentó borrar las pruebas.

Isabella palideció.

—Eso es ridículo.

Adrian la observó.

—¿Por qué estás tan nerviosa?

—No lo estoy.

—Lo estás.

Marcus se volvió hacia ella.

—Isabella.

Ella dio un paso atrás.

—Yo no hice nada.

Adrian recibió otro mensaje.

Esta vez, su expresión cambió.

—Encontraron quién desconectó la cámara.

Khloe sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Adrian miró directamente a Isabella.

—Un empleado del evento.

Isabella negó con la cabeza.

—No lo conozco.

Pero Adrian no respondió.

Porque el empleado había confesado algo.

No había desconectado la cámara por voluntad propia.

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Alguien le había pagado.

Y la transferencia provenía de una cuenta vinculada a una empresa propiedad de Isabella.

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