Chapter 3 - LA MUJER DETRÁS DE LA MÁSCARA

Isabella fue interrogada durante casi una hora.
Negó haber pagado al empleado.
Negó haber organizado el ataque.
Negó incluso haber tenido motivos para odiar a Khloe.
Pero las pruebas continuaban acumulándose.
El empleado había recibido dinero dos días antes.
Había instrucciones específicas.
Desconectar la cámara durante nueve minutos.
No diez.
No cinco.
Nueve.
El tiempo exacto que Isabella necesitaba para hacer desaparecer la evidencia.
Pero alguien había cometido un error.
Una segunda cámara había seguido funcionando.
Y esa segunda cámara había grabado el ataque completo.
Khloe permanecía en una habitación privada del hospital.
Marcus estaba sentado frente a ella.
No había hablado mucho desde que Adrian mostró el video.
—¿Cómo te sientes? —preguntó finalmente.
Khloe miró hacia la ventana.
—¿Físicamente?
—Sí.
—El bebé está bien.
Marcus cerró los ojos.
—Me alegra.
Khloe se volvió hacia él.
—¿Y tú?
Marcus la miró.
—¿Qué quieres decir?
—¿Tú estás bien?
Él frunció el ceño.
—Khloe...
—Porque cuando entraste, Isabella estaba de pie sobre mí.
Marcus no respondió.
—Y lo primero que hiciste fue preguntarle qué había ocurrido.
—Estaba confundido.
—No.
Khloe negó con la cabeza.
—Estabas acostumbrado a creerle.
Marcus bajó la mirada.
—No sabía que podía hacer algo así.
—Yo sí.
—¿Qué?
—Lo sabía.
Marcus la miró.
Khloe continuó:
—Durante meses me ha humillado delante de ti.
—Nunca me dijiste que te sentías así.
Khloe soltó una risa triste.
—Te lo dije.
Marcus permaneció en silencio.
—Te lo dije muchas veces.
La puerta se abrió.
Adrian entró.
—Tenemos un problema.
Marcus se levantó.
—¿Qué ocurre?
Adrian colocó una carpeta sobre la mesa.
—La empresa que pagó al empleado no pertenece directamente a Isabella.
Khloe frunció el ceño.
—¿Entonces?
—Está registrada a nombre de una compañía extranjera.
Marcus miró los documentos.
—¿Quién es el propietario?
Adrian respondió:
—Una sociedad vinculada a una fundación.
Khloe sintió un escalofrío.
—¿Qué fundación?
Adrian la miró.
—La fundación Thorne.
Marcus se quedó inmóvil.
—Eso es imposible.
—No.
Adrian señaló una transferencia.
—Alguien utilizó dinero de tu propia organización para pagar el ataque contra tu esposa.
Marcus no dijo nada.
Khloe lo miró.
—¿Quién tiene acceso?
Marcus respondió lentamente:
—Yo.
—¿Quién más?
—Mi madre.
Adrian añadió:
—Y tu director financiero.
Marcus sintió que el estómago se le cerraba.
—Richard.
El nombre quedó suspendido en la habitación.
Richard Hale había trabajado para la familia Thorne durante quince años.
Era considerado uno de los hombres más leales de la empresa.
Había asistido a la boda de Marcus y Khloe.
Había ayudado a organizar la gala.
Y había sido una de las primeras personas en abrazar a Isabella cuando ella llegó a la familia.
Adrian miró a Khloe.
—Creo que Isabella no está actuando sola.
Khloe apretó la manta entre sus dedos.
—Entonces, ¿por qué atacarme?
Adrian abrió la carpeta.
Dentro había una copia de un documento.
Un acuerdo de patrimonio.
Khloe lo leyó.
Y sintió que el rostro se le helaba.
El documento establecía que, si ella moría antes del nacimiento del bebé...
Marcus tendría control total sobre una parte importante de su patrimonio.
Khloe miró a su marido.
—¿Tú sabías esto?
Marcus negó inmediatamente.
—No.
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Adrian lo observó.
—Entonces alguien estaba preparando tu muerte.