CAPÍTULO 4 — EL SECRETO QUE SOFÍA HABÍA PROTEGIDO

CAPÍTULO 4 — EL SECRETO QUE SOFÍA HABÍA PROTEGIDO
Alexander decidió no llamar a la policía.
No todavía.
Necesitaba pruebas.
Si Richard realmente había falsificado la muerte de Sofía, necesitaba saber por qué.
Pero la respuesta llegó antes de que pudiera encontrarla.
Esa misma tarde, un hombre llegó a la mansión.
Era un antiguo investigador privado.
Su nombre era Daniel Carter.
Había trabajado para Sofía cuatro años antes.
—Ella me contrató una semana antes del accidente —dijo.
Alexander lo observó con atención.
—¿Para investigar a Richard?
Daniel asintió.
—Pero descubrí algo mucho más grande.
Colocó una carpeta sobre la mesa.
Dentro había documentos financieros.
Transferencias.
Grabaciones.
Y fotografías.
Richard no había robado treinta millones.
Había robado más de doscientos millones.
Durante años.
Pero eso no era lo peor.
El dinero había sido utilizado para financiar una red ilegal de empresas.
Empresas que lavaban dinero.
Empresas que compraban propiedades utilizando identidades falsas.
Empresas que habían desaparecido después de que Sofía descubriera la verdad.
—¿Por qué no entregaste esto a la policía? —preguntó Alexander.
Daniel bajó la mirada.
—Porque me amenazaron.
—¿Quién?
Daniel miró hacia Maya.
—El mismo hombre que secuestró a su esposa.
Maya cerró los ojos.
Entonces recordó algo más.
Richard no había trabajado solo.
Había alguien dentro de la familia.
Alguien que había ayudado a falsificar los documentos.
Alguien que había proporcionado el cadáver.
Alguien que había convencido a Alexander de identificarlo.
Alexander sintió un escalofrío.
—¿Quién?
Maya comenzó a llorar.
—Yo lo vi.
—¿A quién?
—A tu madre.
Alexander se quedó completamente inmóvil.
Su madre.
La mujer que todos creían muerta.
La mujer cuyo funeral había organizado diez años antes.
La mujer cuyo cuerpo había sido cremado.
—No puede ser.
Daniel respondió:
—Su madre fingió su propia muerte.
Alexander retrocedió.
—¿Por qué?
—Porque Richard la estaba chantajeando.
Todo comenzó a encajar.
La madre de Alexander había ayudado a Richard a construir la red de empresas.
Cuando intentó salir, Richard la amenazó.
Sofía descubrió la verdad.
Y entonces Richard decidió eliminarla.
Pero la madre de Alexander no quiso que Sofía muriera.
Así que ayudó a ocultarla.
El plan era hacer creer a Richard que Sofía había muerto.
Pero algo salió mal.
Richard descubrió el engaño.
Y Sofía fue capturada.
—¿Dónde estuvo durante cuatro años? —preguntó Alexander.
Maya cerró los ojos.
—En una clínica privada.
—¿Qué clínica?
Daniel colocó una fotografía sobre la mesa.
Alexander la miró.
Era una clínica situada en Nevada.
El dueño era…
Richard Black.
Alexander sintió que la furia le atravesaba el cuerpo.
Había pasado cuatro años llorando a su esposa.
Mientras su propio hermano la mantenía prisionera.
Y ahora sabía por qué.
Richard no quería matar a Sofía.
Quería su silencio.
Porque ella era la única persona que podía destruirlo.
Alexander tomó su teléfono.
—Voy a llamar a la policía.
Daniel negó con la cabeza.
—Todavía no.
—¿Por qué?
Daniel miró hacia la ventana.
—Porque Richard sabe que Sofía está viva.
En ese momento, todas las luces de la mansión se apagaron.
El teléfono de Alexander vibró.
Un mensaje.
Solo contenía una fotografía.
Era Ethan.
Jugando en el jardín.
La fotografía había sido tomada apenas unos minutos antes.
Debajo había un mensaje:
“Si quieres volver a ver a tu hijo esta noche…”
Alexander dejó de respirar.
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Y entonces recibió otro mensaje.
“Ven solo.”